¿Qué es?

El Acompañamiento Terapéutico de Vínculo Extensivo (ATVE) es un método diseñado para acompañar a personas en su proceso de recuperación de adicciones comportamentales.
Combina la profundidad del vínculo humano con la continuidad y la flexibilidad que permiten los medios tecnológicos.

A diferencia de los modelos convencionales, el ATVE entiende que la transformación personal requiere presencia emocional sostenida, escucha activa y acompañamiento constante más allá del espacio clínico o de la sesión presencial.

Una nueva forma de acompañar

El ATVE propone una presencia terapéutica que trasciende las paredes del consultorio y se mantiene viva en la cotidianidad del acompañamiento.
A través de una comunicación continua, humana y empática, el acompañante ofrece un apoyo real en momentos de vulnerabilidad, evitando recaídas y fortaleciendo los procesos de autorregulación emocional.

Este método no sustituye las intervenciones psicológicas o médicas, sino que se integra de manera complementaria con ellas, reforzando su eficacia mediante un seguimiento humano, ético y cercano.

¿A quién va dirigido?

Consultantes que necesitan un apoyo emocional sostenido en momentos críticos.

Principios fundamentales del ATVE

Vínculo terapéutico extendido
El proceso no se limita a la sesión presencial: se amplía a la vida cotidiana del consultante mediante el uso de mensajería, llamadas y audios, creando una presencia simbólica y afectiva constante.

Presencia emocional sostenida
La persona en proceso de recuperación necesita un apoyo confiable y accesible en momentos de vulnerabilidad. El ATVE garantiza esa presencia emocional en tiempo real.

Integración clínica
El ATVE no sustituye otros tratamientos psicológicos o médicos, sino que se integra de manera complementaria y coordinada dentro de un enfoque integral.

Visión antropológica unitaria
Concibe a la persona como un ser único, con dignidad plena, integrando armónicamente lo somático, lo psíquico y lo espiritual

Una comunicación que acompaña de verdad

El ATVE establece un doble escenario de comunicación:

  1. Una primera sesión presencial de acogida y vínculo.
  2. Un contacto progresivo y constante mediante tecnologías (mensajería, llamadas, audios, video breves).

Este acompañamiento no es ocasional, sino un seguimiento activo, diseñado para ayudar al consultante a reconocer sus emociones, prevenir recaídas y desarrollar autorregulación emocional.

“El vínculo no es solo clínico, es humano. El ATVE ofrece un espejo afectivo que ayuda a contener, clarificar y transformar la experiencia interna.